Bancos mexicanos al límite tras escándalos de lavado: temen ser el próximo CIBanco

por | Oct 20, 2025 | Uncategorized, Opinión | 0 Comentarios

La reciente crisis que enfrenta CIBanco, tras ser señalado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presunto lavado de dinero vinculado al narcotráfico, ha encendido las alarmas en el sistema financiero mexicano. El impacto no solo ha afectado a la institución en cuestión, sino que ha provocado una reacción en cadena entre otros bancos medianos que buscan blindarse de posibles sanciones y de la pérdida de confianza de los clientes.

Fuentes del sector bancario aseguran que entidades como Intercam y Vector han iniciado una depuración exhaustiva de sus carteras de clientes, reforzando los controles de prevención de lavado de dinero (PLD) y revisando sus vínculos con empresas y personas políticamente expuestas. El objetivo: evitar ser el próximo caso que sacuda al sistema financiero mexicano.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), los reportes de operaciones inusuales aumentaron un 18% en el último trimestre, mientras que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) intensificó la supervisión de flujos internacionales provenientes de zonas de riesgo, especialmente tras los señalamientos de Washington.

La huida de clientes corporativos y la caída en la captación de inversión extranjera en bancos medianos ha generado preocupación en el sector, pues este tipo de instituciones son clave para las pymes y emprendedores, sectores que ahora enfrentan mayores filtros y procesos de verificación más lentos.

Expertos financieros advierten que la ola de revisiones impuesta por el Tesoro estadounidense responde a una estrategia más amplia para cerrar los canales financieros del crimen organizado, que históricamente ha buscado operar a través de instituciones pequeñas con baja supervisión internacional.

Aun así, las autoridades mexicanas han defendido los avances en materia de compliance bancario, asegurando que el país ha fortalecido su cooperación con organismos internacionales como el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) y ha mejorado su calificación en materia de transparencia.

Sin embargo, el golpe reputacional para bancos como CIBanco parece irreversible. En menos de seis meses, la institución ha visto reducir su portafolio de inversión en más del 40%, con una marcada fuga de clientes hacia bancos de mayor solidez y presencia internacional.

El temor entre los banqueros es claro: nadie quiere ser el próximo CIBanco. La advertencia de Estados Unidos ha dejado un mensaje contundente: la tolerancia al riesgo en la banca mexicana se acabó.