La Major League Baseball (MLB) anunció nuevas restricciones a las apuestas deportivas dentro de sus casinos autorizados, limitando a 200 dólares la cantidad máxima que se puede apostar por cada lanzamiento, luego de que se destapara un escándalo de manipulación de partidos que involucra a jugadores profesionales.
La medida fue confirmada por el comisionado Rob Manfred, quien aseguró que se trata de una acción inmediata para proteger la integridad del juego. El ajuste llega después de que los lanzadores Emmanuel Clase y Luis Ortiz, de los Cleveland Guardians, fueran señalados por presuntamente aceptar sobornos de apostadores deportivos a cambio de alterar su rendimiento en el montículo.
De acuerdo con reportes publicados por ESPN y The Athletic, la investigación comenzó tras detectar patrones inusuales en apuestas en vivo durante varios encuentros de los Guardians. Las autoridades deportivas y federales rastrearon movimientos financieros que vincularían a ambos peloteros con intermediarios relacionados con casas de apuestas ilegales en República Dominicana y Nevada.
Aunque ninguno de los jugadores ha sido formalmente sancionado, la liga decidió actuar de manera preventiva. Las nuevas reglas limitan las apuestas individuales en casinos o plataformas digitales avaladas por la MLB, particularmente en jugadas específicas como pitcheos, strikes o bolas. Además, se reforzarán los sistemas de monitoreo con inteligencia artificial para detectar comportamientos anómalos en tiempo real.
En un comunicado, la MLB señaló que “la confianza del público en la justicia y transparencia de la competencia es innegociable” y que cualquier jugador, directivo o empleado que se involucre en actividades de manipulación será suspendido de por vida.
Los Guardianes de Cleveland emitieron también un pronunciamiento en el que afirmaron estar “colaborando plenamente con la liga” y defendieron el principio de presunción de inocencia de sus jugadores, aunque reconocieron que el episodio ha generado un impacto mediático y deportivo negativo para la franquicia.
Fuentes cercanas a la investigación revelaron que los sobornos detectados no superaban los 15 mil dólares por encuentro, pero habrían afectado resultados de juegos clave en la temporada pasada. Los movimientos sospechosos en apuestas se concentraron en partidos de bajo perfil, lo que dificultó su detección inicial.
Este caso revive los fantasmas del escándalo de Pete Rose, quien fue expulsado del béisbol en 1989 por apostar en partidos mientras dirigía a los Cincinnati Reds. Desde entonces, la MLB ha mantenido una política de tolerancia cerohacia cualquier vínculo entre jugadores y apuestas deportivas.
La nueva limitación busca frenar una práctica en auge dentro del deporte estadounidense, especialmente tras la legalización de las apuestas en varios estados. Expertos señalan que el impacto financiero para las casas de apuestas será mínimo, pero el mensaje ético y regulatorio es contundente: la MLB no permitirá que el negocio de las apuestas comprometa la credibilidad del juego.
Mientras continúa la investigación, Emmanuel Clase y Luis Ortiz permanecen activos con el equipo, aunque bajo supervisión directa de la liga. Se espera que el caso concluya antes del arranque de la próxima temporada, con posibles sanciones si se confirman las acusaciones.

