El Partido Acción Nacional (PAN) ha confirmado su distanciamiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI), una decisión que marca un punto de inflexión en la política mexicana. Aunque ambos partidos compartieron una alianza estratégica durante los últimos años para hacer frente al dominio de Morena, la ruptura abre interrogantes sobre el futuro de la oposición rumbo a las elecciones de 2026.
Fuentes cercanas al Comité Ejecutivo Nacional del PAN señalaron que la decisión responde a la necesidad de “redefinir el rumbo y recuperar identidad ideológica”, tras los limitados resultados obtenidos en las últimas contiendas locales. Por su parte, líderes del PRI lamentaron el rompimiento, asegurando que la alianza “fue un esfuerzo por equilibrar el poder político en México”.
Durante su periodo de cooperación, PAN y PRI lograron importantes triunfos electorales en estados como Aguascalientes, Durango y Chihuahua, donde la unión de fuerzas permitió frenar el avance de Morena. Sin embargo, los desencuentros sobre candidaturas, liderazgos y estrategias legislativas acabaron desgastando la coalición conocida como Va por México.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral (INE), entre 2021 y 2024 la coalición opositora consiguió más del 35% del voto conjunto en elecciones estatales, pero su desempeño nacional no logró superar la ventaja estructural del bloque oficialista. Analistas políticos advierten que esta ruptura podría fragmentar aún más a la oposición, debilitando su capacidad de competir en estados clave.
La separación, aunque significativa, podría ser también parte de una estrategia electoral temporal. Algunos especialistas sugieren que el PAN busca reposicionarse como una fuerza autónoma, más cercana a votantes jóvenes y urbanos, mientras el PRI intenta reconstruir su base tradicional.
El escenario político se redefine, y con él la pregunta clave: ¿es este el final definitivo de la alianza opositora, o una jugada táctica previa a una nueva reconfiguración? Lo cierto es que la decisión del PAN de distanciarse del PRI marca una nueva etapa en la oposición mexicana, en la que cada partido deberá demostrar su fuerza, liderazgo y visión frente a los desafíos electorales de 2026.

